Equivocarse rápido y barato; Producto Mínimo Viable

Mauricio Dulon

https://www.paginasiete.bo/inversion/2018/2/25/equivocarse-rpido-barato-producto-mnimo-viable-170996.html

Un error común de un emprendedor o un empresario, es embarcarse en el desarrollo de un nuevo producto y gastar recursos en grande al inicio.  

Es importante probar el concepto desarrollando un Producto Mínimo Viable (MVP, por sus siglas en inglés Minimum Viable Product). 

Un MVP no sólo nos permitirá desarrollar el concepto a bajo costo, sino también probar el mismo directamente con los usuarios y conocer su criterio, para retroalimentarnos de manera inmediata. 

 A partir de dicha retroalimentación el emprendedor o empresario podrá: modificar su concepto y lanzarlo; crear otro MVP y generar una nueva retroalimentación; o, en definitiva, dar de baja el concepto (al final, eso significaría equivocarse rápido y barato).

Los planes de negocio tradicionales son poco o nada utilizados por los nuevos emprendedores.  Un plan de negocio tradicional consiste en probar la idea de manera teórica o mediante un estudio de mercado.  

Hoy en día, desarrollar un estudio de mercado o conformar un grupo focal no tiene mucho sentido porque existen herramientas técnicas y de medios sociales para probar un producto o concepto directamente con los clientes.  No es necesario desarrollar el producto de manera completa, de hecho no es recomendable. 

Una metodología muy utilizada, hoy en día,  por los emprendedores y empresas, es el Lean Startup. El Lean Startup indica que se debe preparar un MVP, testearlo con los clientes, medir sus resultados, y pivotear o definir los cambios.  

El ciclo se debe repetir indefinidamente, a manera de mejorar constantemente el producto y seguir escuchando, por cambios en la percepción de los clientes. Desarrollar un MVP permite emprender sin tomar necesariamente grandes riesgos financieros y de tiempo.   

Realizar un MVP es altamente recomendable, no solamente para los emprendedores o startups, sino también para todo tipo de empresas que se mueven en un determinado mercado.  

Es común ver a estas organizaciones embarcarse en proyectos que tienen elevados niveles de inversión y de tiempo, para que, una vez lanzado al mercado,  el producto tenga una respuesta negativa por parte de de clientes.  El fracaso de algunos proyectos no sólo significa grandes cantidades de dinero y tiempo perdidos, si no que afecta de manera negativa la moral del equipo al ver que no se han logrado los resultados esperados.  Sin embargo, con un MVP la empresa puede validar el producto o concepto o, si es necesario, cambiar el rumbo de manera rápida, y además, obtener “victorias tempranas” que eleven la moral del equipo.

No todos los conceptos o productos desarrollados son exitosos ante los clientes, por más iteraciones o mejoras que se hayan podido realizar. En algunos casos, el producto simplemente no es lo que el cliente quiere. Cuando la empresa se da cuenta de ello, luego de haber invertido elevadas cantidades de dinero y tiempo en su proyecto, no siempre resulta fácil dejarlo de lado porque hubo una alta inversión. Es más, se porfía en demostrar que el proyecto es viable. 

 Por el contrario, cuando se ha desarrollado un MVP con baja inversión en tiempo y dinero, es más práctico y racional dejar de lado el proyecto debido a que la empresa se ha equivocado en una etapa artificialmente temprana.

La innovación en la empresa debe tener como foco adoptar una política para desarrollar un MVP versus el desarrollo de grandes proyectos.  

Una política de desarrollo de MVP hace a la empresa más ágil, permitiéndole además entrar en un ciclo continuo de innovación. “Construyamos MVP, y si nos equivocamos, equivoquémonos rápido y barato”.

El autor es gerente y socio fundador de varias empresas de tecnología en Bolivia y es experto en temas de pagos electrónicos,  innovación y transformación digital.

Fuente:Página Siete

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