#EliminemosLaTesis

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Muy frecuentemente en mi vida de empresario me encuentro con gente de mucha capacidad profesional probada, con años de experiencia laboral, pero que guardan un “secreto” y ese es que no cuentan con su título universitario.  

La experiencia me dice que el título universitario, si bien es importante, está sobrevalorado.  Para la mayoría de las empresas lo que cuenta es la capacidad profesional, la experiencia laboral y las ganas de superación de la persona con quien trabajan o que van a contratar. 

La principal razón por la cual la mayoría de la gente que egresa de una universidad no se titula es que no pudo terminar la famosa tesis de grado. La tesis es un requerimiento inútil e insulso.

Es muy importante crear un movimiento que elimine el requerimiento de la tesis para obtener el título profesional. Los invito a unirse a este movimiento #EliminemosLaTesis.

Una gran mayoría de los egresados, entre 40% a 60% dependiendo de la universidad, no llegan a obtener su título profesional debido a que no cumplieron con el requerimiento de la tesis.   Eso quiere decir que los alumnos y alumnas que invirtieron cinco o más años de estudio en pos de ese objetivo, no lo lograron obtener.  Cuando una gran mayoría de la gente no cumple algo, el problema no es la gente, es el requerimiento, y en este caso específico, es un requerimiento que no agrega valor. 

El o la persona que terminó sus estudios, ya adquirió los conocimientos necesarios para ejercer como profesional, y en ningún caso la elaboración de la tesis le brinda algún valor agregado que haga la diferencia al momento de ejercer como profesional.

En la mayoría de los países la tesis o trabajo de grado es requerida a niveles de maestría o doctorado. La principal razón es que la elaboración de la tesis requiere de capacidades de investigación y un conocimiento práctico del área en cuestión.  Los estudiantes de licenciatura o pregrado, no cuentan con capacidades de investigación y mucho menos de conocimiento práctico de su área. Entonces, ¿qué sentido tiene pedirle a alguien que no tiene dichas capacidades y conocimiento elaborar una tesis?

Algunas universidades han habilitado otras modalidades de titulación como el trabajo dirigido o el proyecto de grado. Sin embargo, ambos recaen en aplicar metodologías antiguas como la elaboración de la hipótesis, marco teórico, marco práctico, estudio de mercado y otros que vienen de metodologías netamente teóricas y que no aplican a un mercado donde lo práctico es lo que manda. 

El desarrollo de un producto mínimo viable, o la creación de una empresa, son aspectos mucho más prácticos que ayudarían  más al estudiante que ha concluido su carrera y que se apresta a iniciar su vida profesional. 

Las tesis de grado no solo son una pérdida  de tiempo sino también un gasto de recursos financieros que el o la joven profesional no cuenta.  La tesis de grado debe ser empastada, presentada en dos o tres copias para luego quedar como un respaldo documental en las bibliotecas de las universidades.  Un docente de una universidad pública una vez me dijo que habían construido un arbolito de Navidad con libros de tesis de grado. Ese es uno de los usos que se le da a la tan mentada tesis de grado. Bastaría con preguntar a las bibliotecas de las universidades: ¿cuántas veces en el año las tesis son consultadas? Entonces uno se dará cuenta que estos documentos no  terminan precisamente como un texto de consulta.

¿Pero cuáles deberían ser las alternativas a la tesis? En realidad, no debería haber tesis.  Sería mucho más práctico y efectivo que los jóvenes profesionales puedan lo antes posible comenzar a trabajar y poner en práctica los conocimientos adquiridos, en vez de parar por uno o dos años en algo que no agrega valor.  La tesis de grado debe morir, unámonos al movimiento: #EliminemosLaTesis.

Fuente:Página Siete

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